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Sin comentarios. Un reportaje aparecido esta semana en un diario nacional describe las indisciplinas laborales en que incurren trabajadores de disímiles sindicatos, escogiéndose centros de trabajo de la capital como punto de referencia. Entonces parece que por arte de magia han comenzado una serie de situaciones que hasta hace poco no existían; eso en la vida real no es así, y en muchas ocasiones se ha tomado como norma lo mal hecho, lo descabellado del asunto, tiene tela por donde cortar, no para dos páginas sino para un suplemento especial. El carnicero se pasa casi todo un mes, esperando la distribución de un alimento cualquiera, y cuando éste es distribuido, hay consumidores que pierden la posibilidad de comprarlo, porque el dependiente no lo pone escrito en la pizarra, o porque cuando las personas acuden al local, está cerrado, y puede hasta perder el derecho a que se le oferte ese mandado. En las tiendas recaudadoras de divisas- de las que existen diversos grupos como Panamericanas, TRD Caribe, Cubalse, entre otras- no abren siempre a la hora estipulada, aunque en el cierre , casi que expulsan a los clientes del recinto. En estos almacenes es muy común que, además de los maltratos de tener que hacer largas colas para guardar las pertenencias en los guarda bolsos, hacer largas colas en grandes tiendas los fines de semana porque faltan los que atienden las cajas registradoras, o les dan el día de franco, no querer atender al público que hace una pregunta referente a un precio que no ve con claridad, muchísimo menos, hacer gestión de venta y que después ésta no se realice, y qué decir de las comprobaciones de mercancía en el piso de venta en horarios en que el dependiente debe estar vendiendo, parece que no pueden llegar antes o quedarse al final para realizar esta tarea. Ni qué decir de lugares de atención al público, en los que los reporteros ponían como ejemplo, la Dirección de la Vivienda en el municipio de Centro Habana, donde el público llevaba horas sin que los atendieran debido a que el personal acreditado no había ido a dicho centro. Eso no es nada, al maltrato se ha acostumbrado el cubano de a pié que vive la tensión diaria y la inestabilidad en todo lo que le rodea desde que se despierta hasta que logra conciliar el sueño, qué hacer?- se preguntarían muchos que pensarían que se está relatando un cuento de ciencia ficción o que se está filmando en una Isla del Caribe un remake de Alicia en la maravillosa tierra del absurdo, en pleno siglo XXI. En este trabajo periodístico se señalaba además que, se habían hecho entrevistas a personas que reconocían estar fuera de sus puestos de trabajo pero que no tenían otro horario para hacer estas gestiones ya que todos los lugares cierran entre las 5:00 y las 6:00 p.m., por lo que se puede apreciar que el horario de la Cenicienta ha tenido un cambio brusco, si se cierra antes de que llegue el horario final de trabajo,¿qué sucedería si los horarios fueran por arte de magia hasta la medianoche? , imposible pensar en esa variante, es posible que desataran un rechazo total, para esos trabajadores que no tienen ningún incentivo con la labor que hacen; salvo raras excepciones, las personas laboran sin estimulación adecuada que les ayude a sufragar todas sus necesidades y les alcance también para disfrutar vacaciones o darse un gusto, el más simple. Por eso, este desorden no tiene para cuando acabar, cómo resolverlo en una sociedad donde la propiedad privada es casi nula, ahí está la clave del grave problema que no se plantea adecuadamente en el artículo que posee la opinión de especialistas. Dependientes de tienda recibiendo comisión u otras estimulaciones por sus ventas, trabajadores del servicio tratando de ser lo más eficientes posible para alcanzar un aumento de sueldo u otra ganancia, recibir un salario por lo que realmente realiza, poder hacer sus gestiones en diferentes entidades con cierres en la noche, y otras muchas más, serían la antesala del orden, la sistematicidad sinónima de disciplina, la administración exigente que echaría por tierra todo lo mal hecho en más de una década, por el momento, solo queda sonar.
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Consejo Unitario de
Trabajadores Cubanos
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