La capital cubana fue de las menos dañadas por el paso
de un área de nublados del huracán Ike, debilitado por hacer parte de su
recorrido cerca de las costas del sur de la Isla. Sus vientos y lluvias
fueron catalogados de tormenta tropical, pero la ciudad luce desvastada.
Si record fue la racha de más de 340 kilómetros que
quebró el medidor de la estación meteorológica de Paso Real de San diego en
Pinar del Río, cuando el meteoro Gustav, categoría 4 en la escala Saphir-Simpson,
record ha sido también que dos huracanes hayan pasado por el territorio en
un intervalo de 8 días.
El Ike, categoría 1 causó serios estragos que trajeron
como consecuencia las inundaciones y derrumbes, aún en casas cuyos ocupantes
fueron autorizados a quedarse en las mismas. También hubo situaciones
drásticas para los evacuados que tuvieron que ser reevacuados por presentar
estos inmuebles daños considerables.
La población en general teme como quedarán sus bienes
e inmuebles ante el paso arrasador de cualquier otro huracán, en una
estación que cubre su peor período, ya que las estadísticas registran
grandes meteoros en los meses de septiembre, octubre y noviembre.
En la capital, para usar un ejemplo, la mayoría de los
inmuebles tienen entre 70 y 40 años de construidos, sin que jamás el
gobierno les haya hecho alguna reparación. Las brigadas de constructores que
han “remozado”algunos de ellos, pintan malamente las fachadas y revenden
parte de los materiales constructivos a precio de mercado negro.
Por otra parte, no existen oficinas donde los
ciudadanos puedan contratar diversos arreglos de plomería, albañilería o
carpintería, por solo citar los más comunes, y pagar los mismos en la moneda
nacional y en plazos de acuerdo a sus salarios o pensiones.
La única posibilidad es contratar a una persona que
hace estos tipos de arreglo de forma privada y pagar grandes sumas de dinero
en la moneda convertible, los que muchas veces quedan defectuosos , sin
tener garantía. Para hacer el debido reclamo.
Los edificios de apartamentos están llenos de
filtraciones, les falta la carpintería de puertas y ventanas, y los pedazos
de balcones y habitaciones caen en cualquier época del año, que no tiene que
estar ligada a los huracanes. Por lo que las personas se preguntan qué
hubiera pasado de haber pasado el Gustav por la Habana.
El gobierno gasta numerosos recursos y mano de obra en
hacer tejas así como en realizar otros materiales para que los damnificados
remocen sus hogares pero la agresividad del clima y los fuertes vientos
levantan techos y paredes con facilidad. Habría que analizar en que regiones
se puede construir o no, habría que analizar también la idoneidad de los
trabajadores del sector de la construcción para que no desviaran recursos
tan necesarios.
Habría que ver también la variante de que todas las
casas y edificios de apartamentos puedan ser remozados, pues llegará un
momento que no habrá donde resguardar a las personas, dado el caso de que
meteoros de gran intensidad azoten a Cuba con mayor frecuencia. Esa es la
gran duda de quienes se escapan de los albergues para ver qué queda de su
casa, esa es la gran duda de quienes temen perder sus hogares.