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Primero de
Mayo
El primer
día del mes quinto cayó lunes, la data de San José
Obrero- que casi nadie conoce- se entremezcla con la
jornada dedicada a Elegguá, el niño mimado de muchos
hogares cubanos .
Es el Día
Internacional de los trabajadores , el alboroto se
congregó en las zonas de los municipios capitalinos
del Cerro y Plaza, cercanos al gran lugar .Los
centros de servicios estaban cerrados y los
particulares tampoco podían hacer nada. Los que
estaban obligados a desfilar esperaban su turno ,
las paneras abrirían en la tarde para ofertar “el
pan nuestro que cada día está más malo”.
A media
mañana reinaba aún el silencio en las calles, el sol
trata de salir con fuerza, aunque con la misma
rapidez se aploma, como si la Madre Natura se
esforzara en resguardar de los fuertes rayos a los
que estaban por las áreas descampadas.
Poco antes
del mediodía se sienten pocos ruidos en las zonas
lejanas a la marcha, pasadas las 11 y 30 , concluye
el desfile y se restablece la programación
televisiva y radial.
A correr
para almorzar todos juntos en casa, este Primero de
Mayo ha sido una prolongación del domingo, las amas
de casa , trabajadoras o no, que hayan desfilado o
permanecido en sus hogares, se dedican a adelantar
los interminables trajines y quehaceres, los hombres
clavetean o pintan la reja del portal.
La
chiquillería juega a la pelota, a las muñecas a los
escondidos, aprovechando todas las horas que
faltan para ir a la cama, no olvidar cubos,
palanganas y cazuelas que estarán en patios o
balcones esperando al primer aguacero de mayo.
Al caer la
tarde, los más organizados tenían ya preparadas
ropas y maletines para el martes de trabajo y
escuela, ese próximo día que se enlazará a la cadena
de tediosas jornadas que traerán otro Primero de
Mayo igual ala anterior.
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Consejo Unitario de
Trabajadores Cubanos
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