Los mercados agropecuarios de precios libres, conocidos como “Agros”
siguen desabastecidos, uno de los más concurridos en el capitalino municipio
de Centro Habana, y conocido como el de Ánimas, cercano al Callejón de
Hammel luce abandonado.
Donde había unas 30 tarimas, bien surtidas se observan a unos cuantos
vendedores con ofertas pobres, de baja calidad y a precios altos. Se suele
ver a varios de sus vendedores dando vueltas por la calle, para ofertar las
mercancías a clientes conocidos en alguna que otra casa del vecindario.
Ellos se ven acorralados por las nuevas medidas judiciales que han sido
dictadas por la fiscalía general, por eso pocos les importa los términos de
solidaridad o ayuda al prójimo.
Se acostumbraron a vivir del cuento, mal pesando los productos que
vendían por libras, o timando al cliente de variadas y sutiles formas, para
al final mostrar orgullosos el fajo de billetes, al entregar el vuelto.
Ahora tratan de imponer sus reglas y se niegan a bajar los precios. Por
eso, a la entrada de un pequeño agro casi vacío, en la Habana vieja, a nadie
le extrañó la actitud de un joven negro, bien vestido que se acercó a un
grupo de personas desesperadas por encontrar alguna vianda.
El con cinismo les dijo: “Ustedes no decían que todo estaba muy caro,
pues ahí tienen”, y con la misma entró en su viejo auto americano recién
pintado, aún sonriente demostrando omnipotencia. El era uno de los
vendedores o surtidores afectados, y expresó su descontento sobre un grupo
de personas casi todas ancianas que se veían pobres y desaliñados.
“Hay de todo señora”- exclama un vendedor y continúa : “me han robado un
aguacate, y esto no es mío “. Al mismo tiempo regateaba con una anciana que
no le alcanzaba el dinero para pagar unas malangas.
Otro tanto sucede con los cárnicos como la carne de cerdo y de carnero y
algunos derivados que solo pueden ser adquiridos en las tiendas donde todo
está en la moneda convertible, por lo que los precios han aumentado de
manera considerable.
Por otra parte, la canasta básica sigue tan desurtida como siempre, y las
personas de pocos recursos son los que sufren más estas carestías. “con esto
no se puede comer ni un a semana”- alega un jubilado que vive solo y muestra
a sus vecinos un cuarto de libra de pollo bien congelado.
“Ya nadie vende cosas baratas en la calle””- destaca una señora que anda
desesperada buscando un paquete de café casero. Otra se le acerca y le
indica la casa donde vive el que tiene el producto. Estos mercaderes, casi
todos de la tercera edad han sido advertidos por los jefes de sector de la
policía de sus barriadas. Así que vender en casa es correr un alto riesgo.
En estos momentos el pueblo cubano vive una de las crisis más grandes de
los últimos tiempos, para muchos peor que la del Período Especial, y es por
ello que se repite la frase “con la comida no se juega “, mientras se
critican falsas aperturas como las compras de celulares, y reservaciones de
hoteles, cuando se hace difícil, para una mayoría, servir una comida diaria.
El único edificio que quedaba en pie en la manzana que
comprende las calles Belascoaín, Concordia, Lucena y Virtudes está
terminando de ser demolido por una brigada de trabajadores de la
construcción.
A principios del milenio comenzaron una serie de
derrumbes por las calles Lucena y Concordia, y en esta última, la caída de
un fragmento de pared de uno de los inmuebles, le provocó la muerte a un
transeúnte, motivo por el cual fueron demolidos varios edificios en ese
momento.
Los vecinos de la última edificación corren la misma
suerte que el resto de los damnificados de esta área, algunos estaban
parados en la acera de enfrente el domingo en la mañana , y se quejaban ,
desesperados, al no saber para que parte de la periferia los enviarían una
vez que se les asigne vivienda.
Por el momento, solo pueden escoger entre los albergues,
atestados de personas, o convivir por tiempo indeterminado, en la casa de
algún familiar, que acepte estas condiciones propensas a la inestabilidad.
En la cuadra siguiente, por Belascoaín – entre Ánimas y
Virtudes- continúan las labores de demolición del edificio que se encuentra
frente a la entrada para las consultas externas del hospital Hermanos
Ameijeiras. Una preocupación más para los que viven por sus alrededores.
Más rigor y
persecución
Por Aimée Cabrera.
La vida para el ciudadano común se torna patética en todo
el país. El recrudecimiento de medidas drásticas ha llegado hasta a la
capital, considerada siempre la privilegiada, y obligado punto de exilio del
resto de los cubanos en la Isla.
Los tribunales imponen rígidas sanciones para los que
cometen delitos relacionados con la sustracción de materiales de
construcción, alimentos, medicamentos, y desvío de recursos, a partir del
paso de los huracanes gustav e Ike.
La otra parte nada bien vista es que se castiga con el
mismo rigor al pueblo que trata de sobrevivir este período de penurias, y ya
se comenta como personas decentes están cumpliendo condenas, por hechos
considerados como ilegales.
Las sanciones van desde privación de libertad o las
sustitutivas de trabajo correccional, con internamiento o sin el. No se
descartan las altas multas, y la confiscación de bienes. Inspectores
vestidos de civil, ayudan a los agentes de la policía en esta avalancha
descomunal.
Hace unos días, varios choferes de los ómnibus
articulados fueron cogidos in fraganti por los inspectores, que tiraron
fotos y grabaron, con celulares, como los choferes se embolsillaban, con
discreción, los pesos que les ponían al lado del timón, los que no tenían el
dinero exacto para echar en la alcancía.
Otros inspectores se sitúan casi todos los días en las
afueras de las panaderías donde se vende el pan normado, y después de
identificarse, chequean la compra de pan contra la cantidad de personas
registradas en la libreta de abastecimientos. El pan es ofertado con una
calidad pésima, y panes, como el de flauta de a $10.00 han desaparecido.
Los ancianos que vendían artículos varios por las
avenidas, tienen que hacerlo ahora dentro de sus casas. Una señora mayor ,
que vendía dulces por las calles fue procesada a cumplir prisión
domiciliaria, por tener un hijo enfermo del SIDA, “sino hubiera sido peor “-
opinaron varios de sus vecinos.
Dos jóvenes que fueron interceptados por un patrullero,
en la calle Galiano, en el municipio Centro Habana, no pudieron seguir con
su carretilla llena de materiales de construcción saqueados en un derrumbe
cercano. Algunas personas que se acercaron, reprobaron la detención.
“Ahora todo es malo”- dice un ama de casa que vendía café
en la puerta de su casa, y agrega:”lo que hacemos los pobres para poder
vivir es malo, cosas peores se hacen, y no pasa nada”, concluye.
Los comentarios capitalinos van casi siempre en contra de
las medidas tomadas por las autoridades. El pueblo usa el mercado negro
porque el estatal no es capaz de brindar a precios asequibles, todo lo que
se necesita.
En la actualidad, un tercer ciclón, el de la pobreza,
azota no solo a los almacenes que venden en ambas monedas, sino a los
bolsillos de quienes no han podido resolver sus problemas en décadas.
Sobre
el Frente Cívico Femenino.
Por Aimée Cabrera.
El Frente Cívico Femenino Gladis Núñez Villalta, se reunió en su sede,
ubicada en el capitalino municipio de Playa, para realizar un balance del
trabajo realizado en el mes de octubre.
Con más de una quincena de participantes, su presidenta , Martha Bonachea,
analizó, entre otros temas, la entrega de donaciones a los damnificados de
los huracanes Gustav e Ike.
Un grupo de miembros del frente se personaron en la occidental provincia
de Pinar del Río, una de las más afectadas por ambos meteoros, y entregaron
una serie de artículos de primera necesidad, a los damnificados.
Dentro de los cuales están los medicamentos, de alta demanda en el país.
Toda esta ayuda al Frente, fue enviada por la Fundación Cubano Americana,
para ser entregada a todo el que la necesite.
A pesar del incremento de la represión, por parte de la Policía Política,
Bonachea expresó que, pudieron reunirse todas las miembros de esta
organización, en un mes tan importante para todos los cubanos , como lo es
octubre, en el cual se conmemoran los 140 años de la proclamación de las
luchas independentistas en la nación.