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Indolencia ante lo detestable. Aimée Cabrera En el mes de abril, un reportaje de un diario oficialista resaltaba el daño que ocasiona , los innumerables comportamientos negativos , que no son más que serias indisciplinas laborales, que a fuerza de hacerlas, se convierten en acciones cotidianas y muy normales para los que las realizan. Lo que hace unos años era considerado incorrecto, hoy es reconocido como correcto, o que se hizo sin maldad, porque no quedó otro remedio, donde único los trabajadores se esmeran en algo, es en los centros que dan estimulaciones materiales; en esos lugares el que llega tarde, falta, no cumple con su producción laboral, o su labor no está dentro de los cánones de la calidad, pierde el estímulo material que puede ser una cantidad de dinero aparte en moneda equivalente al dólar norteamericano, ropas, comidas, artículos de perfumería, o combinación de varios de ellos. La indisciplina se expande como un mal incurable por todos los centros laborales del país, en disímiles variantes como pueden ser: adulterar los productos en una fábrica ( ron y perfumería, por ejemplo) , abrir un departamento de una tienda tarde a pesar de que exista un grupo de clientes esperando a ser atendidos, mentir cuando el cliente pregunta el precio de venta de una mercancía, ocultar los precios, no etiquetear los productos, vender merma por mercancía en buen estado, robar en el pesaje, no poder hacer una gestión en una institución estatal porque ésta cierre antes del horario convenido porque sus trabajadores estén celebrando asambleas, fiestas u otras actividades. No toda la culpa es del totí- como dice el dicho, y en muchas ocasiones, existen trabajadores fuera de sus puestos de trabajo en plena jornada laboral ya que necesitan hacer gestiones propias de diversa índole en lugares que cierran temprano, un alto porciento de los centros laborales y muchas instituciones cierran entre las 3 y las 6 p.m., añadiéndole a esta situación que si hay que trasladarse a través de un transporte urbano, la demora es mayor. Qué hacer?, dicen los obreros y profesionales que a veces no saben en cuántos pedazos dividirse para poder cumplimentar varias tareas importantes, ir o no ir, es la disyuntiva, porque como seres humanos que son necesitan ir a una consulta del médico, comprar un artículo determinado, y pagar cuentas , ente otras cosas. En años anteriores al Período Especial, se crearon turnos pilotos un día a la semana en bancos, tiendas, correos, etc, que cerraban a las 8 o 9 de la noche, o abrían los sábados desde la mañana hasta la tarde, pues en casi todos los centros la jornada ha sido de lunes a viernes. Estas variantes han ido desapareciendo en cuanto a que, en general, el trabajador cubano, tiene la tendencia a trabajar poco si es sabido que su salario en pesos cubanos no le alcanza para todo el mes, mucho menos para lograr comodidades o darse un lujo, de vez en vez. Según inspecciones realizadas a miles de centros de trabajo en toda la Isla en un período reciente, se apreciaron violaciones en cuanto a la contratación de personal, poco conocimiento de los reglamentos disciplinarios internos, la no discusión del convenio colectivo de trabajo, infracción del horario laboral, deficiente gestión administrativa, débil trabajo sindical, y se detectó también que en los consejos de dirección son poco tratados los temas referentes a la disciplina laboral, así como las afectaciones económicas provocadas por el ausentismo y la poca capacidad productiva. Este tema queda inconcluso, no obstante sus nefastas derivaciones, en la actualidad, prestar servicios o garantizar la producción pasan a un segundo plano, el maltrato entre conciudadanos se convierte en una cultura con una amplia carga negativa.
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Consejo Unitario de
Trabajadores Cubanos
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