|
|
Ojo con las enfermedades profesionales. A pesar de los cambios estructurados en el área correspondiente al transporte urbano, los trabajadores de este sector, no siempre tienen las mejores condiciones para desempeñarse, como atestigua uno de los tantos que laboran en los paraderos de los ómnibus articulados habaneros. El joven, quien prefiere no revelar su nombre y lugar exacto de trabajo dice con voz acatarrada:”trabajo sin capa ni botas plásticas (y lo interrumpe una serie de estornudos), los pies se me empapan de agua porque la manguera no tiene presión, y sigo mojado más de 8 horas, hasta que me cambio cuando termino la jornada.” Este trabajador asegura que además, la escoba que tiene para
cepillar los carros, nunca sustituye un cepillo de tamaño y cerdas apropiadas,
el cual, junto a una manguera en buen estado ayudarían a obtener una mejor
calidad y rapidez en su labor, y culmina su explicación comentando que “mi
brigada nunca está completa porque la gente prefiere cambiar de trabajo”. En este caso no es tan preocupante las cuestiones consabidas como la mala alimentación, el insuficiente transporte o los bajos salarios que reciben, cuando la falta de medios de trabajo aumenta el riesgo de que estos fregadores de estas terminales de autobuses contraigan enfermedades relacionadas con su profesión y las mismas no sean consideradas como tales, motivo por el cual los empleados tengan que asistir enfermos, para no ver afectados tanto sus sueldos como otras estimulaciones. No es exagerado el análisis cuando sabemos que en las condiciones actuales de la salud pública nacional, y en particular en la capital, la falta de médicos por encontrarse trabajando en otras naciones, y la falta de medicamentos a veces los más elementales, así como la indolencia de una buena parte de los trabajadores de la salud que aumentan los posibles contratiempos, sobre todo, para los que no tienen cómo sobornar. Las temperaturas nacionales y la humedad relativas son muy altas, y personas de todas las edades sufren enfermedades de carácter viral, y otras similares que ya no son denominadas resfriados o catarros, las cuales tienden a complicarse para convertirse en Neumonía u otras más graves, cuyos tratamientos dejan de ser eficaces, por falta de buenos medicamentos, así como por la carencia de una esmerada atención de los especialistas. La 95.a reunión del 2006, de la conferencia Internacional del Trabajo, señala en su informe que:”Según estimaciones de la OIT, casi 2,2 millones de personas mueren cada año en todo el mundo a causa de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales, mientras que unos 270 millones sufren lesiones graves aunque no mortales, y otros 160 millones de hombres y mujeres caen enfermos durante períodos más o menos largos, por motivos relacionados con el trabajo… la OIT ha calculado que, los costos totales de tales accidentes y enfermedades representan cerca del 4 por ciento del PIB mundial.” En cuba se enfatiza en cuanto a tomar medidas para evitar accidentes graves y fatales, sin embargo, no siempre se tienen en cuenta que, esas enfermedades aparentemente sencillas que pueden convertirse en serias, y por tanto, en enfermedades profesionales , aparecen, en muchas ocasiones, porque no se está al tanto de la entrega de los medios idóneos. Por eso es tan necesario que, la seguridad y la salud del trabajador sean prioridades incuestionables, por lo que es importante que los jefes de brigada, personal administrativo y sindical estén al tanto de esta problemática. |
Consejo Unitario de
Trabajadores Cubanos
|