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LOS TRABAJADORES POR CUENTA PROPIA: UN DILEMA SIN SOLUCIÓN

Hace ya algunos años, el gobierno reconoció la imposibilidad de atender todas las necesidades que requiere la población, sobre todo en la prestación de determinados servicios que aunque controlables resultaba casi imposible ser atendidos de forma directa por el Estado, alguien que destupiera un baño, realizarse una separación menor de albañilería, cosiera una ropa, pelara a domicilio, o simplemente ofertara un refresco, un vaso de agua o una ligera merienda.

Estos casos, aunque lo intentó resultaron un tremendo fracaso, requerían de una instrucción empresarial, y en ningún caso los precios cobrados por estas prestaciones de servicios fueron rentables para el gobierno, unido a todo esto, un gran ejército de desempleados comenzaron a proliferar en toda la nación.

Debido a todo esto, fue necesario instrumentar leyes que permitían ejercer estos oficios y prestaciones a personas desvinculadas del trabajo, alguno que otro jubilado y a trabajadores con muy bajos ingresos económicos, así surgieron poco a poco dentro del entorno nacional personas con múltiples oficios muy necesarios en esta vida moderna y además llena de necesidades.

Reparadores de todo tipo que convirtieron en útil los espejuelos rotos, la plancha, batidores, ventiladores, televisores, calzados, los plomeros resolvían tupiciones, albañiles con sus reparaciones parciales de casas; y el andar y desandar las calles de nuestras ciudades encontraron dentro del calor tropical donde tomar un refresco de frutas y algún comestible liviano.

Con verdadero ingenio, estas cosas fueron tomando solución, sin reservas y sin amparo del gobierno, pero a pesar de las soluciones aportadas, alguien pensó que la gente se podía hacer rica en este mundo de soluciones y comenzaron los impuestos a subir, los inspectores estatales se dieron a la tarea de boicotear todo aquello que oliera a actividad particular, exigiendo papeles y comprobantes no tan sólo de comestibles, sino también de salubridad, vacunaciones de personal y todo tipo de traba administrativa, imponiendo ante cualquier violación fuertes sumas de dinero o el cierre definitivo de la actividad, pero sin observar que las entidades estatales, la gente no estaba vacunada, la higiene es inexistente y los alimentos ofertados en dichos casos era de procedencia muy dudosa o de mala calidad; pero no; eso no lo dirán porque perjudicaría al Estado al santo gobierno.

¿Y cómo está la situación actual?... Una actividad atiborrada de impuestos, cierre de miles de permisos y una política incomprensible que no admite la autorización a nuevas actividades a trabajadores por cuenta propia, y mientras el gobierno mantiene esa actitud, el pueblo se defiende de otra manera, la gente con carro y sin permiso andan por las calles, despacio, atentos a la señal del necesitado para alquilarse, tomando sus precauciones, sin anuncios ni propaganda todo el mundo sabe en que casas se venden refrescos caseros, donde se almuerza, donde se come, quien vende café, en que casa se puede comprar viandas y otros productos comestibles, en donde vive el plomero, el que arregla bombas de agua, donde hay un carpintero para hacer un mueble, y por supuesto nadie pregunta de donde sale la madera; y así somos, así vivimos, y así tendremos que seguir viviendo, mitad legales, mitad clandestinos diciendo... Viva esto, en el trabajo... Abajo esto, cuando estamos en casa, como dice la filosofía popular, prendiéndole todos los días una vela a Dios y otra al Diablo.

No se asombre, cuando tenga ganas de tomar ron, y alguien le diga... Compadre, ahí: donde está el letrero del CDR (Comité de Defensa de la Revolución) venden ron... pero tú sabes como es eso, con discreción.

O por el contrario, le saque la mano a un carro para alquilarlo, y cuando vaya a pagarle al final de la carrera se da cuenta que el presunto chofer es el médico que lo atendió la semana pasada en el hospital, o es el abogado que le está tramitando el divorcio. No se asombre de nada de lo que vea. Que por si usted no lo sabe, hace muchos años que está viviendo en un país de muchas morales.

Agencia de Prensa Sindical Independiente de Cuba 
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