Por Aimée Cabrera.
El edificio ubicado en calle Príncipe # 122 entre calles Hospital y
Espada, en el municipio capitalino de Centro Habana solo muestra su fachada
intacta y alguna que otra pared interna.
El inmueble conserva, encima de lo que fue la puerta de entrada principal
, el año en que fue construido: 1926 y todos sus balcones , aunque
deteriorados, están en pié. El edificio, muy cercano a la bien cuidada
Fragua Martiana parece salido de una escena de un filme bélico.
La pared que colindaba con una casa de una planta se desplomó, los
vecinos de la casa tampoco podrán habitar su morada, casas y edificios
circundantes presentan serios problemas constructivos, por lo que demoler el
del #122 es muy peligroso.
Sus exmoradores se sientan en la acera de enfrente, y no cesan de mirar
con tristeza lo que ha quedado de sus viviendas. Una vecina no afectada dijo
una frase de conmiseración, pero una de las sin casa la miró con ojos
húmedos y expresión de rabia, y expresó: "este muerto, nadamás nos duele a
nosotros".
Con su frase brusca y entrecortada por la impotencia, la mujer dejó bien
claro que las posibilidades de volver a tener "un techo propio "son pura
quimera. Ela se veía agobiada, y su mente no estaba para coordinar las
cifras de danos, que en un final no le resolverán su problema.
El presidente del Instituto Nacional de la Vivienda, INV destacó en un
programa la crítica situación existente en este sector, y primero tomó como
referencia al huracán Michelle del 2001, afirmando que, en siete años, las
viviendas perjudicadas por los meteoros sobrepasan el millón, o sea el 29 %
de las existentes.
Indicó además que, las valoraciones realizadas son millonarias. Solo el
Ike causó estragos en unos 323 800 inmuebles, los cuales incluyen no solo
viviendas sino escuelas, hospitales y otras instituciones, de las cuales 42
931 sufrieron derrumbes totales.
Se mencionan a provincias como Holguín, Las Tunas, y Camaguey como las
más afectadas, sin contar la debacle ocurrida en Pinar del Río e Isla de la
Juventud , pero nada se dice de lo ocurrido en la capital, donde sin grandes
afectaciones directas sufrió muchos derrumbes, y muchas edificaciones siguen
habitadas para peligro de sus habitantes.
"En el patio de mi casa, todos los días caen pedazos de pared de los
pisos de arriba, me da miedo que mis niños o mi esposa se accidenten"- dice
un hombre que vive en la calle Luz, en la parte vieja de la ciudad. Así la
capital parece que nunca podrá renacer de sus escombros.
El vetusto edificio de Príncipe # 122 parece imponerse con su fachada
como escudo, él embistió al Ciclón de 1926 en octubre de ese año, el cual se
posesionó de la capital por un periodo de 10 horas, también lució fuerte e
indestructible cuando el Huracán de San Lucas en octubre de 1944, que
arremetió contra la ciudad con vientos de más de 200 km/h durante 14 horas,
ahora los vientos y la lluvia parecen desafiarlo predestinándole un
irrevocable final.